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Francisco pide un 'Plan Marshall' para los países más pobres

Francisco pide un 'Plan Marshall' para los países más pobres

(Jesús Bastante/Agencias).- "Que los gobiernos acojan, con prudencia, a los migrantes que puedan integrar". El Papa Francisco se mostró preocupado por el drama de las personas que huyen de las guerras y el hambre y buscan las puertas abiertas en Europa, durante el vuelo de regreso de su viaje a Ginebra.

Así, Francisco reclamó una suerte de 'Plan Marshall' para los países pobres, y se mostró optimista aunque reconoció que "el problema de las guerras es difícil de resolver, el problema de la persecución en el Medio Oriente y que también está en Nigeria, el problema del hambre se puede resolver".

"Esto debe cambiar con este plan de inversiones, de educación, para hacer crecer, porque el pueblo africano tiene muchas riquezas culturales, gran inteligencia, niños inteligentísimos... Este será el camino a medio plazo", subrayó.

Un viaje en el que quedó claro, según comentó a los periodistas, que "en el movimiento ecuménico debemos quitar del diccionario una palabra: 'Proselitismo'. ¿Claro? No se puede tener ecumenismo con proselitismo".

A lo largo de la conversación en el vuelo papal -más corta que de costumbre, pues el viaje apenas duró una hora-, Francisco también quiso aclarar la polémica sobre la intercomunión de los obispos alemanes, que "no fue un freno", sino una petición de estudio más profunda, para pasar de las decisiones en cada diócesis a una opción que el Código de Derecho Canónico pueda aceptar para toda la Iglesia.



Por su interés, publicamos el texto íntegro de la entrevista en el vuelo papal (vía Vatican Insider)


¿Cuáles fueron los momentos importantes de este día?


Fue una jornada de encuentros variados, la palabra correcta para la jornada es "encuentro". Cuando una persona se encuentra con otra, esto toca el corazón y siempre da gusto. Fueron encuentros positivos, bellos. Empezando por el diálogo con el presidente, que no fue de cortesía, sino profundo, sobre argumentos mundiales profundos, y con una inteligencia que me sorprendió. Luego los encuentros que vieron ustedes. El que no vieron fue el encuentro en el almuerzo, que fue muy profundo, tocando muchos argumentos. En el que nos quedamos más tiempo fue el de los jóvenes, porque todas las confesiones están preocupadas por los jóvenes. Y el pre-sínodo que se hizo en Roma atrajo mucho la atención, había 315 jóvenes, también agnósticos... Esto, tal vez, ha despertado un interés especial. Encuentro humano, ninguna descortesía, ninguna formalidad. Encuentros humanos.


Usted a menudo habla de pasos concretos que hay que dar en el ecumenismo. Hoy dijo: veamos qué es posible hacer concretamente. Los obispos alemanes decidieron dar un paso, para la comunión del cónyuge protestante, y entonces nos preguntamos por qué el arzobispo Ladaria escribió una carta que parece un poco un freno de emergencia. Después del encuentro del 3 de mayo, se había dicho que se tenía que encontrar una solución unánime. ¿Será necesario que intervenga el Vaticano?


Esta no es una novedad, porque en el Código de Derecho canónico está previsto lo que decían los obispos, la comunión en los casos especiales. Ellos veían el problema de los matrimonios mixtos. El Código dice que el obispo de la Iglesia particular, de una diócesis, debe ocuparse de eso. Está en las dos manos. Los obispos alemanes, puesto que habían visto que no estaba claro (algunos sacerdotes tal vez no actuaban de acuerdo con el obispo) quisieron estudiar este tema e hicieron ese estudio, que, yo no quiero exagerar, pero duró más de un año, bien hecho. Y el estudio es restrictivo: lo que los obispos querían es decir claramente lo que está en el Código. Yo, que lo leí, dije: "¡Es restrictivo, no es abrir a todos!". Quisieron hacerlo para la Iglesia local. La cosa se deslizó a la Conferencia Episcopal alemana, pero el Código no prevé esto, el Código no prevé la Conferencia, porque una cosa aprobada por una Conferencia Episcopal se vuelve inmediatamente universal. Y esta fue la dificultad, no el contenido. Enviaron el documento, luego hubo dos o tres encuentros, y el arzobispo Ladaria envió aquella carta, pero con mi permiso, no lo hizo solo. Yo dije que sí, que es mejor dar un paso hacia adelante y decir que el documento todavía no está maduro, y que había que estudiar más la cosa. Luego hubo otra reunión y, al final, estudiarán el argumento. Creo que este será un documento de orientación, para que cada uno de los obispos diocesanos pueda ocuparse de lo que ya el derecho canónico permite. No hubo ninguna frenada. Cuando visité a la Iglesia luterana de Roma, respondí según el espíritu del Código de Derecho Canónico, lo que ellos ahora buscan. Tal vez no hubo una información correcta. El Código permite que sea la Iglesia particular, no la Conferencia Episcopal. Pero la Conferencia puede estudiar y dar líneas orientativas.




Vimos que también el secretario general del WCC habló sobre la ayuda a los refugiados. Conocemos el incidente de la nave "Aquarius" y los casos de la separación de familias en Estados Unidos. ¿Cree que algunos gobiernos instrumentalicen el drama de los inmigrantes?


Yo he hablado mucho sobre los refugiados. Los criterios están en lo que he dicho: acoger, acompañar, acudir e integrar. Me he referido a todos los refugiados. Luego he dicho que cada país debe hacer esto con la virtud del gobierno que es la prudencia, debe acoger a los que puede, a los que pueda integrar, dar trabajo. Este es el plan tranquilo, sereno, sobre los refugiados. Aquí estamos viviendo una oleada que huye de las guerras y del hambre, en África, y persecuciones en Medio Oriente. Italia y Grecia han sido muy generosas al acoger. En el Medio Oriente: Turquía, de Siria; el Líbano, tantos, tiene tantos sirios como libaneses, y luego está Jordania. Existe el problema del tráfico de migrantes y también está el problema de que en algunos casos deben volver por acuerdos... Y yo he visto las fotografías de las cárceles de los traficantes, que inmediatamente separan a las mujeres y a los niños de los hombres. Las mujeres y los niños van solo Dios sabe a dónde. Hay un caso que conozco, que los traficantes se acercaron a una nave y dijeron: "Dennos a las mujeres y a los niños y llévense a los hombres". Y las cárceles para los que han vuelto son terribles.

En los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial se veían estas cosas. Y también mutilaciones, y luego los arrojan a las fosas comunes. Por esto los gobiernos se preocupan de que no vuelvan y caigan en las manos de esta gente. Hay una preocupación mundial, sé que los gobiernos hablan sobre esto y quieren firmar un acuerdo, modificar el de Dublín y todo esto. En España, ustedes han visto el caso de esta nave en Valencia, ¡pero todo este desorden!

El problema de las guerras es difícil de resolver, el problema de la persecución en el Medio Oriente y que también está en Nigeria, el problema del hambre se puede resolver. Tantos gobiernos europeos están pensando en un plan para invertir inteligentemente en esos países, ofreciendo educación: sin ofenderlos, pero es la verdad, en el inconsciente colectivo hay un lema feo: hay que explotar África. "Eh, son africanos, tierra de esclavos". Esto debe cambiar con este plan de inversiones, de educación, para hacer crecer, porque el pueblo africano tiene muchas riquezas culturales, gran inteligencia, niños inteligentísimos... Este será el camino a medio plazo. Pero por el momento deben ponerse de acuerdo, los gobiernos, para seguir adelante con esta emergencia. Vayamos a América: hay un problema migratorio grande, también en América Latina, migraciones internas. En Argentina, del norte al sur, y gente que deja el campo y va a las grandes ciudades, y están las villas. Y luego está la migración exterior. Concretamente, sobre Estados Unidos, yo estoy con lo que dicen los obispos de ese país, yo estoy con ellos.


¿Usted cree que la Iglesia católica debería unirse a las llamadas Iglesias de la paz y dejar a un lado la idea de guerra justa?

Puso el dedo en la llaga. Hoy, en el almuerzo, un pastor dijo que el primer derecho humano es el derecho a la esperanza. Hablamos sobre la crisis de los derechos humanos hoy. La crisis de los derechos humanos se ve claramente, se habla de un poco de derechos humanos, pero tantos grupos o algunos países toman sus distancias... no hay fuerza, entusiasmo, la convicción de hace veinte años. Y esto es grave, porque debemos ver las causas. ¿Cuáles son? Hoy los derechos humanos son relativos. También el derecho a la paz es relativo, en una crisis de los derechos humanos. Luego, pregunta usted por la paz... Yo creo que todas las Iglesias que tienen este espíritu de paz deben unirse y trabajar juntas, como dijimos en los discursos de hoy (tanto yo como los demás que hablaron). La paz es una exigencia, porque existe el riesgo de una guerra... Alguien dijo, esta tercera Guerra Mundial, si se hace, no sabemos con cuáles armas se hará. Pero si hubiera una Cuarta, se hará con palos, porque la humanidad será destruida. Cuando se piensa en el dinero que se gasta para armas... La paz, la fraternidad, todos los conflictos, no hay que resolverlos como Caín, sino con al negociación, con el diálogo, con las mediaciones. Estamos en crisis de mediaciones... crisis de esperanza, de derechos humanos, crisis de paz. ¿Hay religiones de guerra? Es difícil comprender esto, pero existen ciertamente algunos grupos pequeños, en casi todas las religiones, que son fundamentalistas y buscan la guerra (incluso nosotros los católicos tenemos alguno). Es muy importante tener esto delante de los ojos.


Antes de despedirse de los periodistas, Francisco añadió que "hoy fue una jornada verdaderamente ecuménica, y, durante el almuerzo, dijimos una bella palabra: "En el movimiento ecuménico debemos quitar del diccionario una palabra: 'Proselitismo'. ¿Claro? No se puede tener ecumenismo con proselitismo".



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